jueves, 12 de marzo de 2026

LOS PACTOS DE MADRID (1953): LAS BASES NORTEAMERICANAS Y LA COMPRA DE LA PLANTA DENVER

El aislamiento al que se vio sometido el régimen de Franco tras la Segunda Guerra Mundial fue el rasgo más importante de la política exterior de nuestro país en esos años. Concretamente, la década que abarca de 1945 (cuando se le negó a España el ingreso en la ONU) hasta diciembre de 1955 (fecha en la que es admitida en dicho organismo).

Ese aislamiento comenzó a desaparecer con los llamados “Pactos de Madrid” de 1953. El 26 de septiembre de 1953, James Clement Dunn, embajador de los EEUU en España, y Alberto Martín Artajo, ministro de Asuntos Exteriores, firmaron en el Palacio de Santa Cruz de Madrid tres convenios: uno sobre ayuda económica bastante extenso; otro breve, de carácter defensivo y un último sobre ayuda para la mutua defensa (Piñeiro Alvarez, 2006).

Aunque el ámbito militar y las bases norteamericanas en España, fueron el pilar de aquellos pactos, también existieron otros efectos colaterales de colaboración, como por ejemplo el facilitar la adquisición de maquinaria y tecnologías norteamericanas para las diferentes industrias españolas, entre las cuales se encontraba la industria minera, y eso posiblemente fue lo que facilitó la llegada de la planta Denver a Rodalquilar, muy poco tiempo después de la firma de los “Pactos de Madrid” e inaugurada oficialmente el 1 de mayo de 1956.

¡Hasta la próxima!

Fuente: Hernández Ortiz, F. (2016). El cierre de las minas de oro de Rodalquilar (1966): auge y declive de la planta Denver. De Re Metallica. Sociedad Española Defensa del Patrimonio Geológico y Minero (SEDPGYM), Madrid, nº 26, segunda época, pp. 9-17

Ceremonia de firma de los Pactos de Madrid (septiembre 1953)

 

Planta Denver en funcionamiento en el año 1964 (gentileza de Antonio Arribas Moreno)


domingo, 1 de marzo de 2026

LA CAPILLA DEL OBISPO: EL PANTEÓN DE FRANCISCO DE VARGAS

En uno de los momentos probablemente más álgidos de la explotación de los Alumbres de Rodalquilar (Almería), Francisco de Vargas ordenó en 1520 la construcción de la Capilla del Obispo, en la Villa de Madrid, la cual se convirtió en una obra destacada del Renacimiento en España. En aquellos años el licenciado Vargas se encontraba en plenas negociaciones con el romano pontífice (propietario de los Alumbres de Tolfa) y con los Marqueses de Villena y de Los Vélez (propietarios de los Alumbres de Mazarrón) para establecer un oligopolio que controlase la fabricación y comercio del alumbre en toda Europa (Hernández Ortiz, F. 2009, pág. 127) dando una idea de su poder, no solo en España, sino también en Europa.

La capilla se llama oficialmente Capilla de Nuestra Señora y San Juan de Letrán y fue construida con la esperanza de que albergara los restos de San Isidro. Como no pudo ser, los Vargas la convirtieron en panteón familiar. Los cuerpos de Francisco de Vargas y de su esposa Inés de Carvajal, fueron enterrados allí. A ambos lados del retablo de la capilla se encuentran las figuras de don Francisco y doña Inés, fallecidos en 1524 y 1518 respectivamente.

Los cenotafios están labrados en alabastro de Cogolludo (Guadalajara) y representan a los esposos arrodillados, mirando hacia el altar. Las figuras, completamente idealizadas, son de una gran belleza y como fondo se pueden apreciar los santos de los que fueron devotos.

El retablo mayor de la capilla es uno de los mejores que se hicieron el siglo XVI, es obra de Francisco Giralte, discípulo de Alonso Berruguete y está dorado con oro fino y bruñido. Dispone de tres calles y tres cuerpos o pisos, coronados por el ático, todo ello con numerosas figuras (Guerra Chavarino, E. 2010) (Guerra Chavarino, E. 2011).

¡Hasta la próxima!

Fuente: Hernández Ortiz, F. (2023). Francisco de Vargas y Medina: el propietario de los Alumbres de Rodalquilar en el obispado de Almería (Siglo XVI). De Re Metallica, Sociedad Española Defensa del Patrimonio Geológico y Minero (SEDPGYM), Madrid, nº 41, segunda época, pp. 53-59

Retablo de la Capilla del Obispo, dorado con oro fino y bruñido. El retablo mayor de la capilla es uno de los mejores que se hicieron el siglo XVI, es obra de Francisco Giralte, discípulo de Alonso Berruguete (Imagen: F. Hernández).


Cenotafio en alabastro de Francisco de Vargas y Medina, situada a la izquierda del retablo de la capilla del obispo (Imagen: F. Hernández).


Cenotafio en alabastro de Inés de Carvajal, esposa de Francisco de Vargas, situada a la derecha del retablo de la capilla del obispo (Imagen: F. Hernández).